En los talleres de Arrels & Brots damos a los alumnos la posibilidad de tener experiencias con el entorno natural dentro de la ciudad, de modo que puedan valorar y respetar la riqueza medioambiental. En nuestros talleres enseñaremos a diseñar y crear un huerto de una manera funcional y productiva, una actividad que da la posibilidad a pequeños y no tan pequeños de acercarse a la naturaleza de una forma lúdica y practica.

7 RAZONES PARA HACER TALLERES DE HUERTO URBANO

-Asumir responsabilidades: Ya des de pequeños les encomendamos tareas fáciles, pero imprescindibles para que la planta se desarrolle correctamente, como por ejemplo regar. ¡Ahora las plantas dependerán de ellos!

-Reforzar la autoestima: Nada más gratificante que sembrar una semilla y ver que al cabo de unos días ha germinado, ¡que lo hemos hecho bien! Crear una nueva vida, cuidar la planta hasta recoger los frutos y poder comer lo que nosotros mismos hemos cultivado nos hará sentir muy bien.

-Comer mejor, más verduras: A la mayoría de niños no les gusta mucho comer verde, pero el simple hecho de cultivar sus propias verduras, es decir, plantarlas, hacerlas crecer y recogerlas, hará que estas adquieran un sabor excepcional. ¡Así tendrán también la curiosidad por probarlas!

-Ser más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente: En Arrels & Brots contribuimos a la sensibilización medioambiental y sostenible de los alumnos, y potenciamos la comprensión de conceptos como biodiversidad, ecosistemas, integración con el medio ambiente y respecto medioambiental. Cultivamos con métodos totalmente biológicos, empezando por las semillas y las plántulas, que tienen certificado ecológico; hasta la forma de abonar la tierra, con sustancias totalmente naturales, o previniendo y combatiendo las plagas, con caldos e infusiones procedentes de plantas medicinales.

-Trabajar de forma cooperativa: Las actividades alrededor del huerto nos ayudarán a estimular el trabajo en equipo y a aprender a colaborar con los compañeros.

-Compartir: Aprenderan a compartir con los compañeros las frutas y verduras que cultivaremos juntos.

-Potenciar valores útiles a lo largo de la vida como la paciencia, la sensibilidad, la observación, el razonamiento, la curiosidad: Los niños y niñas de ciudad no mantienen un contacto muy frecuente con entornos naturales. Les despierta mucho interés y curiosidad todo lo que rodea el mundo del huerto. El huerto pide paciencia, desde que sembramos o plantamos hasta que  recogemos suelen pasar unos meses, eso si cuidamos las plantas y no nos encontramos ningún bache en el camino, lo que también aprenderemos a resolver razonando posibles soluciones. Tendremos que observar atentamente qué pasa a nuestro alrededor, si las plantas crecen correctamente, si satisfacen sus necesidades, ¡o si algún animalito se las quiere comer antes que nosotros! Cultivando el huerto aprenderemos a amar la tierra, y nos sensibilizaremos y conectaremos con el entorno natural  cuidándolo y respetándolo.