¿Comprar el plantel o hacerlo en casa nosotros mismos? Seguramente esta será una pregunta que os haréis cuando empecéis el huerto. Hay semillas que son más difíciles de que germinen y otras que no tanto, de todas maneras, ¡yo os animo a que lo probéis! Os ahorrareis tiempo yendo al vivero y dinero, y lo más importante: ¡obtendréis una gran satisfacción!

El recipiente: podemos reutilizar recipientes como envases de yogurt, los cartones de los huevos, los rollos de cartón del papel de wáter… Si decidís utilizar estos recipientes no olvidéis hacer un agujero para que se vaya el agua que sobra, así evitaréis que se pudra la semilla.

El sustrato: utilizaremos el mismo que el de los recipientes donde crecerán las hortalizas: 60% de fibra de coco y 40% de humus. Lo importante es que el sustrato mantenga la humedad adecuada, ya que las plantas recién germinadas son sensibles a la falta de agua, y no deberemos dejar que se seque el sustrato completamente. La fibra de coco tiene una gran capacidad de retención de agua y a la vez es el sustrato ideal para que las raíces puedan desarrollarse perfectamente. El humus nos aportará los nutrientes necesarios para que una vez germinada la semilla se convierta en una planta sana y fuerte.

La temperatura: la mayoría de las semillas germinan a partir de una temperatura mínima, alrededor de los 15 ºC, y de una temperatura máxima de 20-25 ºC. Por lo tanto, si las noches y las mañanas son aún frescas tendremos que tapar los semilleros en un pequeño invernadero que podemos encontrar en centros especializados o bien construir uno fácilmente nosotros mismos cortando una botella de 5 L de agua, que nos servirá para cubrir las semillas y mantener la temperatura mínima para que germinen. La mayoría de la las semillas germinan en menos de una semana, si las condiciones son buenas, pero algunas, como la zanahoria, pueden tardar hasta 18 días o, como el perejil, 30 días. En los sobres de las semillas se suele indicar la temperatura mínima que necesita la semilla para germinar y los días que tardará en hacerlo.

La profundidad de siembra: deberemos enterrar la semilla aproximadamente el doble de su diámetro. Si sembramos demasiado profundo, le costará salir y, si se pone demasiado superficial, se puede secar y no llegar a germinar. Pondremos dos o tres semillas para asegurar la germinación. En el caso de la lechuga, cuyas semillas son diminutas, pondremos varias y aclararemos, y nos quedaremos con la planta más fuerte.

El riego: una vez enterradas las semillas deberemos tener cuidado a la hora de regarlas, evitando que se inunde el recipiente y se desplacen las semillas. Por ello, es recomendable regar con un vaporizador.

Colocaremos etiquetas: os recomiendo que pongáis etiquetas con el nombre de cada planta. Pensar que si hacéis plantel de diferentes plantas o diferentes variedades, cuando germinen costará mucho diferenciarlas y no sabréis cuál es cuál.

El trasplante: trasplantar la planta cuando haya superado los 8-10 cm de altura o lo que es lo mismo cuando la planta tenga 4 o 6 hojas. En el caso de hortalizas como los rabanillos y las zanahorias, se recomienda sembrarlas directamente en el recipiente final, ya que se puede dañar fácilmente la raíz.

¡Buena cosecha!